- Obtener enlace
- X
- Correo electrónico
- Otras aplicaciones
Entradas
- Obtener enlace
- X
- Correo electrónico
- Otras aplicaciones
Antes de las vacaciones. Quiero dejar la casa en orden antes de irme, y eso empieza por las mousses de chocolate en copa: dos versiones, una rematada con un rizo de chocolate blanco, otra con uno oscuro, ambas con esa textura sedosa que solo da el batido justo. Al lado, dejo un bizcocho solitario en su plato, mermelada roja y coco rallado por encima, a veces lo simple merece todo un plato para él solo. Preparo una línea de texturas, cuatro piezas en fila como una muestra de lo que sé hacer, un vaso con capas de crema y melocotón, un triángulo de bizcocho de chocolate relleno de nata, un brownie con su glaseado y frutos secos, y una tartaleta de caramelo con nueces. Las natillas van después, dos vasos sencillos de nata y galleta desmenuzada, los que nunca fallan.Para el pastel de limón, elijo un corte limpio de capas blancas con un toque amarillo arriba, y junto a él preparo el vaso de fresa y vainilla, dos cremas enfrentadas que se abrazan en el cristal. Los vasos de coco y cacao los dejo para el final de la tanda fría, y después llegan los de flan con nata y piña, en tarros pequeños con su miga de galleta coronando. Los merengues individuales los hago en tanda grande, veinte picos blancos con un hilo de caramelo cada uno, perfectos para acompañar cualquier cosa. La tarta de queso, con sus moras y arándanos espolvoreados de azúcar, cierra la parte fría con dignidad.Y para terminar, el San Marcos y el pastel de pistacho, cada uno con su capa de crema y su cobertura brillante, acompañados de las mousses en vaso: una de nata y fresas, otra de limón y fresas. Con esto me voy tranquilo. La pastelería queda llena, y yo, listo para desconectar.
Antes de las vacaciones. Quiero dejar la casa en orden antes de irme, y eso empieza por las mousses de chocolate en copa: dos versiones, una rematada con un rizo de chocolate blanco, otra con uno oscuro, ambas con esa textura sedosa que solo da el batido justo. Al lado, dejo un bizcocho solitario en su plato, mermelada roja y coco rallado por encima, a veces lo simple merece todo un plato para él solo. Preparo una línea de texturas, cuatro piezas en fila como una muestra de lo que sé hacer, un vaso con capas de crema y melocotón, un triángulo de bizcocho de chocolate relleno de nata, un brownie con su glaseado y frutos secos, y una tartaleta de caramelo con nueces. Las natillas van después, dos vasos sencillos de nata y galleta desmenuzada, los que nunca fallan.Para el pastel de limón, elijo un corte limpio de capas blancas con un toque amarillo arriba, y junto a él preparo el vaso de fresa y vainilla, dos cremas enfrentadas que se abrazan en el cristal. Los vasos de coco y cacao los dejo para el final de la tanda fría, y después llegan los de flan con nata y piña, en tarros pequeños con su miga de galleta coronando. Los merengues individuales los hago en tanda grande, veinte picos blancos con un hilo de caramelo cada uno, perfectos para acompañar cualquier cosa. La tarta de queso, con sus moras y arándanos espolvoreados de azúcar, cierra la parte fría con dignidad.Y para terminar, el San Marcos y el pastel de pistacho, cada uno con su capa de crema y su cobertura brillante, acompañados de las mousses en vaso: una de nata y fresas, otra de limón y fresas. Con esto me voy tranquilo. La pastelería queda llena, y yo, listo para desconectar.
- Obtener enlace
- X
- Correo electrónico
- Otras aplicaciones
- Obtener enlace
- X
- Correo electrónico
- Otras aplicaciones
- Obtener enlace
- X
- Correo electrónico
- Otras aplicaciones
- Obtener enlace
- X
- Correo electrónico
- Otras aplicaciones
- Obtener enlace
- X
- Correo electrónico
- Otras aplicaciones
- Obtener enlace
- X
- Correo electrónico
- Otras aplicaciones
- Obtener enlace
- X
- Correo electrónico
- Otras aplicaciones
- Obtener enlace
- X
- Correo electrónico
- Otras aplicaciones
- Obtener enlace
- X
- Correo electrónico
- Otras aplicaciones